¡VIVA LA VIDA!

Publicado en por KUBAN

Hace como dos años, cuando mi hija tenía 19 primaveras, su mamá me llamó alarmadísima por teléfono (han de saber que estamos felizmente divorsiados desde hace mucho) y el motivo de su alarma era que había descubierto entre las cosas de nuestra hija un paquete de pastillas anticonceptivas.

En primer lugar le pregunté que con qué derecho  hurgaba en las cosas de nuestra hija que, además de ser mayor de edad desde hacía un año, no merecía tal atropello y en segundo lugar le hice recordar cuando ella (la mamá) a los trece años tenía un novio de 25 y que, por si fuera poco, era su profesor de inglés en la secundaria. Ustedes se podrán imaginar que a los 25 años el profe no andaría de manitas sudadas.

La cosa es que mi ex se molestó conmigo alegando que nunca la apoyaba en nada y que por mi culpa la "niña" andaba en malos pasos acostándose con el novio y viviendo una vida libertina y pecadora. Como toda buena madre piensa que evitar que sus hijos hagan lo mismo que ella hizo en sus años mozos es educarlos bien y no tiene nada que ver con engañarlos.

Días después de esa enconada plática telefónica, acompañé a mi esposa actual a visitar la clinica del seguro social para una consulta de rutina y al salir del lugar estaban regalando puñados de condones como campaña a favor del sexo responsable. Yo agarré los que me dieron que fueron como veinte y a mi esposa le dieron otro tanto, así que llegué a casa con casi cuarenta condones. Yo no los uso porque en mi caso no los necesito, pero los guardé en un cajón y ahí quedaron olvidados hasta que mi hija vino a visitarme con su novio un domingo.

Cuando ya se iban recordé la conversación que había tenido con su mamá y, ante la mirada perpleja de mi actual esposa, saqué los cuarenta condones y le dije a la mi hija:

- Ten, hija y ¡que viva la vida!

Espero que después de eso mi ex-esposa no piense que no me ocupo de la educación de nuestra hija.

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