OPORTUNOS INVENTOS DEL MERCADO

Publicado en por KUBAN

 

 


Tengo unos familiares cuyo hijo se gradurá muy pronto como ingeniero mecánico. Como  es lógico, tal acontecimiento merece una celebración y, hasta ahí, me parece bien. El problema es que los padres del muchacho han organizado una gran cena en la que habrá invitados que incluyen  a familiares y amigos  muy cercanos que tendrán que ir vestidos usando sus mejores galas,  todo se hará por todo lo alto y el homenajeado no quiere tal celebración, quizás el prefiere algo más sencillo, algo que en lo que él sienta que verdaderamente ha sido premiado por años de esfuerzo en la universidad, una celebración que a él le satisfaga como podría ser, por ejemplo, una pequeña reunión con sus amigos, un viaje acompañado por quien él elija o cualquier otra cosa que no sea la estirada y rimbonbante cena en la que no está interesado.

 



De más está decir que el evento planeado implica un gasto enorme para la familia en cuestión, pero eso es lo de menos, lo importante es hacer notar a todos que el niño se ha graduado y, sobre todo, seguir la tradición: todo aquel que se gradúa debe organizar una cena de graduación, sea como sea, le guste o no al graduado y cueste lo que cueste.

Pero el chico no sabe que detrás de esta celebración hay una costumbre que ha sido inculcada en la sociedad a través de los años y que no permite a las familias pasar por alto los requerimientos socieles que de ellos se esperan.

No sé quién inventó las celebraciones a los recien graduados, probablemente fue algún padre de familia que quiso agasajar a su hijo con una gran fiesta después de concluir sus estudios, y ahí surgió una gran oportunidad para los comerciantes que inmediatamente empezaron a crear necesidades en las personas.

Así surgieron las fotografías de la generación en la que aparecen todos los chicos y chicas vestidos con el ridículo birrete y la toga, estos últimos también hay que comprarlos, el anillo no puede faltar, el traje o vestido para la fiesta que deben ser lo más caros que se pueda, los platillos para la cena, que generalmente los paga la familia del homenajeado, hay que conseguir un buen salón de fiestas, el más lujoso posible, contratar un fotógrafo y a alguien que filme la fiesta y luego edite y te venda el DVD y lo que sí sale gratis es la bola de criticones que invitaste al evento y que, después de llenar su panza, se van a encargar de comunicarle al mundo el mal gusto de la familia y todos los detalles defectuosos que hayan encontrado  en la organización de la graduación.

Hay que agregar también que muchos de los invitados también se compra ropa nueva y elegante  para la ocasión, lo cual tambien representa un gran beneficio para los vendedores de este tipo de prendas.

 

Pero la cosa no termina en las graduaciones. También tenemos otras festividades que no pueden pasar por alto como las fiestas de quince años de las chicas, en las que el mejor argumento es: "la niña no volverá a tener quince años jamás", tampoco volverá a tener cinco, ni diez, ni veinte, ni ninguna otra; pero el invento de los quince es suficiente. Hay que preparar la fiesta y gastar un montón de dinero que, a veces sale todo de las casas de empeño, más la tradición es la tradición y hay que someterse a ella, aunque la niña no quiera la ridícula fiesta en la que el momento más emocionante suele ser aquel ritual en el que le entregan su último juguete y le ponen unos zapatos de tacón alto como señal de que acaba de dejar de ser niña.

Las bodas son otro motivo para celebrar y gastar dinero. A mí particularmente, me parece un absurdo que los recien casados, que son los homenajeados en este caso, tengan, junto a sus familias que correr con los gastos de una celebración que es en su honor, lo lógico sería que la familia y los amigos prepararan la fiesta y se la regalaran a la pareja. Los novios deberían  usar su dinero para una buena e inolvidable luna de miel; eso sí valdría la pena.

Pero todavía hay más. Ahí está la navidad, fecha en la que las empresas dan sus aguinaldos a los trabajadores y así como les llega el dinero, se lo gastan en regalos y en la cena de nochebuena en la que se celebra el nacimiento de Jesús que, dicho sea de paso, la fecha de su nacimiento, desde hace siglos es una controversia de nunca acabar, pero eso es lo de menos, lo importante es que nació y nosotros lo celebramos el 25 de diciembre. Es contrastante ver como la gente comparte regalos ese día, Santa Claus mediante, y del homenajeado ni se acuerdan. Durante la cena a nadie se le ocurre decir "felicidades, Jesús en tu aniversario" pero sí se nos ocurre comer hasta la gula y beber hasta la más vil borracera y otra vez, de todo esto, los beneficiados son los mercaderes que se pasan el año esperando diciembre para llenar sus arcas.

Es muy conveniente que seis días despues de la navidad, tengamos el año nuevo, donde generalmente también hay cena y bebidas al por mayor y, muy conveniente también el hecho de que, pasados otros seis días, llegan los reyes magos con los juguetes para los niños y en eso se va el resto del aguinaldo. Después que acaban las festividades decembrinas y de año nuevo, por lo menos en México, las casas de empeño están abarrotadas de personas que lo dejaron todo en las festividades y recurren a este recurso para llegar a la quincena.

Después, el 14 de febrero,  llega el Día de San Valentín que, originalmente, es el día del amor, que implica sólamente a todos aquellos que están enamorados: novios, esposos, amantes en general, correspondidos o no, pero luego le llamaron "Día del amor y la amistad", de modo que si no tienes novio o novia, esposo o esposa, ni amante, por lo menos tendrás amigos a los que regalarles, rosas, chocolates o hasta un auto si tienes con qué y otra vez los mercaderes llenan sus cuentas bancarias.

Yo no digo que sean malas las celebraciones, lo que me parece desmedido es hacerlo en pos de una tradición sin sentido, sobre todo en el caso de las graduaciones, las bodas y los quince años. No es tacañería, pero hay que cuidar el dinero y celebrar tomando en cuenta a los homenajeados que, muchas veces son los únicos que no quisieran estar en la fiesta.

¡Salud y disfruten el video!

 

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