LEER ES UN PLACER

Publicado en por KUBAN

Leer es una de mis ocupaciones, y lo llamo ocupación y no pasatiempo porque cuando leo me lo tomo tan en serio que de ninguna manera podría ser un entretenimiento más. Leer me ha salvado de tantas cosas, por ejemplo, de la "caja idiota" que día tras día intenta conquistarme con sus estupideces.

Leer es la mejor forma de conocer el mundo, de participar en la experiencia de otros, esos que escriben para que tú te inmiscuyas en sus pensamientos de la forma en que quieras hacerlo.

Recuerdo cuando era adolescente y mi padre me regaló un libro, "El Capitán Blood" de Rafael Sabatini. Ahí comenzó la pasión por los libros. En aquel tiempo me convertí en un admirador incondicional de los piratas justicieros del Caribe. Luego llegaron "Los Tres Mosqueteros", "Enrique de Lagardere", "El Conde de Montecristo", éste me gustó tanto que lo leí cuatro veces, Emilio Salgari con toda la serie de "El Corsario Negro" y muchos otros.

Más adelante apareció en mi vida el brasilero Jorge Amado con "Jubiabá", "Doña Flor y sus dos maridos", "Mar muerto" y "Gabriela, clavo y canela". Por muchos años Amado fue mi autor favorito.

Así han llegado a mi vida tantos autores con sus libros que me sería difícl enumerarlos a todos y lo que me propongo con este artículo no es hacer una lista de cuanto he leído, sino, tratar de hacerles ver (si es que lo consigo) que leer es el mejor hábito que se puede adquirir.

He vivido tantas cosas en los libros que he leído que no puedo desprenderme de ellos. Son parte de mí como fue mi niñez, mi adolescencia mi temprana juventud. Y los libros siguen estando aquí y la vida sigue ocurriendo en las palabras de Arturo Pérez Reverte, Laura Restrepo, León Tolstoi, Jack London, Mark Twain, Antonio Malpica, Alejandro Dumas y ¿cuántos más? Seguramente muchos.

Me estoy acordando ahora de Martín, un indigente que vivía en un automóvil abandonado frente a una fábrica de pinturas en el barrio de Lawton, en La Habana. Martín era un tipo increíble, a simple vista no dabas un peso por él, sucio y barbudo, con las uñas negras de tanta mugre, pero cuando se ponía a hablar te dabas cuenta de que era poseedor de una basta cultura. Te hablaba del Louvre con tales detalles que cualquiera juraría que había estado allí, lo mismo con el Kremlim de Moscú, New York, Madrid y todo lo había sacado de los libros que leía, pues, lógicamente, de La Habana nunca salió. Martin no necesitaba dinero, no faltaba quien le llevara un plato de comida, pero lo que realmente lo hacía feliz era que le regalaran un libro, el que fuera, eso era lo de menos.

Hoy estamos en un mundo bonbardeado por imágenes. Vas por la calle y estás rodeados de anuncios de todo tipo en los que los textos son mínimos, tenemos a la televisión y al Internet. Imágenes y más imágenes. Los niños matan su tiempo jugando juegos electrónicos increíbles. La tecnología se apodera de nuestras vidas y los libros van quedando en el olvido.

Pero a este mundo globalizado eso es precisamente lo que le hace falta. Gente atrapada en la tecnología y que estén dispuestos, ansiosos por consumir y consumir lo que nos ofrece el gran mercado. Yo no digo que la tecnología sea un mal y que no debemos ocuparla, lo que sí digo es que a pesar de tanta tecnología, los libros, hasta ahora, son irremplazables.

Recuerdo que en los albores de la Internet, muchos decían que estabamos en presencia del fin de la palabra escrita en papel, pero, afortunadamente, eso  no ha sucedido. Leer en la pantalla de una computadora puede hacerse, sin duda, pero al cabo de un rato se vuelve tedioso y aburrido. También surgieron los audiolibros con los que sólo tienes que poner el CD en el reproductor y una voz agradable leerá el libro por ti. Eso tampoco funcionó, simplemente no es lo mismo. Cuando lees estableces una especie de complicidad con el autor que unicamente se logra con el libro entre las manos. Necesitas del libro, acostarte, cambiar de posición, estar cómodo, abandonarlo sobre el sofá, volver a él. 

Las cifras indican una realidad desoladora en cuanto a leer se refiere. Dicen los medios que, según estudios seriemente realizados, en México leemos 2.8 libros per capita al año, y eso que en esa estadística están incluidos los libros de textos que leen los niños en la escuela (eso es trampa). Yo no estoy muy de acuerdo con esa forma de resumir la información porque habemos algunos que leemos entre 40 y 50 libros al año y las estadísticas me reconocen sólo 2.8. Ni hablar, la cosa es que el asunto es serio. 

El gusto por leer debe empezar desde temprana edad, pero para eso los niños y jóvenes deben ver leer a sus padres o, cuando menos, a algún otro miembro de la familia y eso está dificilísimo de lograr. En las escuelas se lee lo que el maestro quiere y se hace por cumplir requerimientos del programa académico. En la mayoría de los casos el propio maestro tampoco es, ni remotamente, un lector mínimo y, ¿cómo puede formar lectores si él mismo no lo es? Además el niño debe ser libre de elegir lo que quiere leer, es por eso que la escuela fracasa en la formación de lectores.

Yo he encontrado serios problemas de redacción incluso en profesores que deben enseñar a redactar a sus alumnos; pero la única forma de aprender a redactar correctamente es leyendo. Y qué decir de la expresión oral. Cada vez es más difícil encontrar personas que puedan expresar sus ideas con exactitud y coherencia y esto es un resultado de la falta de lectura.

Si eres una persona que no lee yo te invito a que lo hagas. Empieza con un texto que sea de tu agrado, esto es importante, lo que leas debe interesarte. De cualquier manera, te lo puedo casi asegurar, es difícil que si empiezas a leer, digamos... "El Conde de Montecristo" puedas dejar la historia sin terminar. Inténtalo y verás que leer es un placer.

Aqui les dejo un link muy interesante sobre la lectura.

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