LA CAJA IDIOTA

Publicado en por KUBAN


Hace tiempo que don Carlos Monsivais llamó a la televisión "la caja idiota". Yo creo que, quizás, sea un poco injusto el calificativo ya que eso de transmitir imágenes y llevarlas a cada casa, a veces franqueando enormes distancias no puede ser de ninguna manera una estupidez: es un gran invento de la humanidad.

Sin embargo, cuando te pones a ver la televisión, te asalta la sensación de que la estupidez en verdad te asecha y en ese momento piensas "yo no soy el estupido",  tampoco lo es el aparato receptor que tienes enfrente porque las cosas que te dice y las imágenes que te muestra vienen de otro lado, no del aparato en sí, entonces piensas: "los que hicieron este programa son los estupidos "

En ese punto la cosa se empieza a complicar porque, la verdad, los que producen los programas de televisión son gente estudiada que saben muy bien lo que hacen y entonces piensas "¿dónde está el estupido?"

La televisión es uno de los negocios más rentables del planeta y los programas que nos dejan ver cada día con tanto colorido no son ideados al azar, sino que responden a ciertos intereses y yo creo que el primero de ellos es el ayudarte a que abandones por el mayor tiempo posible esa mala costumbre de pensar o cuando menos de que pienses en cosas importantes porque las cosas importantes generalmente te complican la vida y te estresan y al final te agobian de tal modo que puedes hasta terminar con un infarto, pero no te preocupes porque ahí está la televisión para ayudarte.

Para qué complicarte la vida preocupado por que eres pobre si ahí están las telenovelas de Televisa que te enseñan que no hay problemas: pronto descubrirás que tu padre no es tu verdadero padre, tu padre al final será un hombre muy rico que nueve meses antes de que tu nacieras se acostó con tu madre y tu suerte cambiará para siempre porque eres el verdadero heredero de toda su fortuna y, si finalmente no ocurre así, cuando menos puedes soñar con esa posibilidad.

Soñar es un acto que ocurre generalmente cuando estás dormido y estar dormido es lo más parecido que hay en vida a estar muerto. Mantente soñando y estarás lejos de las crueldades de la vida. Ese es el papel de la televisión: ofrecerte una amplia gama de entretenimiento para que no sufras.

Qué decir de los programas de chismes del espectáculos donde invaden la vida privada de los artistas hasta dejarlos literalmente encuerados frente a la opinión pública. Es importante mencionar que hay "artistas" a los que les conviene que hablen de ellos aunque los destrocen porque saben que su "talento" no les va alcanzar para mucho y lo importante es que hablen de ellos aunque sean pestes para poder mantenerse sobre el escenario. Claro que hay artistas verdaderos que se convierten en víctimas de estos fabricantes de escándalos. En México tenemos uno de estos periodistas muy bueno que se llama Daniel Bisoño.

Ahí están también los reality shows donde las intenciones culturales de estos programas están a nuestro alcance las 24 horas del día y no pierdes el tiempo porque igual y tienes la suerte de ver a una talentosa actriz desnuda en la regadera o haciendo el amor con otro no menos talentoso galán.

Y qué decir de "Laura en América" y de otros programas parecidos en donde la gente común, como tú o como yo, van a exponer a luz pública lo más oscuro de sus vidas. En estos programas encontramos maridos golpeadores, esposas adulteras, hijos ilegítimos, insestos, sidosos,  alcohólicos, jóvenes drogadictos, adolescentes prostituidas, y todo lo que puedas imaginarte que puedan ser capaces de hacer los seres humanos en detrimento de nuestra especie. Es muy importante el hecho de que estas personas que se muestran en estos folclóricos programas lo hacen gratuitamente, según dicen.

Tenemos también los noticieros que siempre nos dan un plus, porque no sólo te dan la noticia, sino tambien te orientan en cuanto a la forma en que debes pensar acerca de lo que te cuentan. En eso tiene el primer lugar, aquí en México, TV Azteca con Javier Alatorre a la cabeza de una pandilla de "profesionalísimos" reporteros. Te muestran al muerto, luego entrevistan a la madre del muerto, al padre del muerto, a los hermanos del muerto y a los vecinos del muerto, luego te muestran las terribles condiciones en la que vivía el muerto (antes de que lo mataran, claro) y finalmente te muestran al culpable: el gobierno. Después de ver la noticia te quedas mudo ante la barbarie de este mundo.

Lo bueno es que estos programas y otros muchos de los que podemos disfrutar diariamente sirven para elevar el rating de la televisora y justo a esa hora pasan los comerciales de los clientes que más pagan, bueno, de algo tiene que sostenerse esa gran "fábrica de sueños" que es la televisión.

Cuando yo vivía en Cuba, pude ver ocasionalmente alguna telenovela mexicana que pasaron en la televisión cubana y les juro que yo creía que en México las mujeres eran todas rubias y los hombres rubios. Cuan grande fue mi frustración, cuando al llegar aquí me encontré con tanto mestizo y tanto indígena y entonces me preguntaba, "¿dónde están las rubias que yo había visto en la tele?" Pronto las encontré: estaban todas trabajando de actrices en Televisa. ¡Que alivio!

Si eres fea, chaparrita y gordita, no te preocupes, enciende la tele y espérate a los comerciales, ya verás cómo hay cientos de productos como shampoo, cremas milagrosas, aparatos de ejercicios, píldoras, y muchas cosas más que con un poco de dinero y sobre todo mucha paciencia te harán ver como Thalía o Cindy Crawford.

He visto programas en dónde expertos en ovnis te aseguran que han sido visitados por extraterrestres y expertos en fantasmas que te muestran hasta videos en los que puedes tener un acercamiento científico con seres que ya se han ido de este mundo. He estado viendo estos programas porque tengo la esperanza de que, en una de esas, pueda yo volver a ver a mi abuela.

En fin la televisión definitivamente no es una caja idiota, ni los que crean tan "maravillosos" y "educativos" programas lo son. Tales programas existen porque hay millones de personas esperando para verlos y porque la industria tiene la tarea universal de mantenernos entretenidos sin ocupar ese don que nos diferencia del resto de los animales que es el acto de pensar. Si la gente pensara se acabaría la televisión, al menos la que conocemos.

Debo decir, para hacer justicia que hay canales que nos presentan programas que humanizan porque te hacen pensar. En México destacan en esta labor el canal 11 y el 22, pero... ¿qué creen? casi nadie los ve.

La humanidad es frívola y en su mayoría gusta de la vanalidad, lo pueril y de todo aquello que aleje de la realidad, lo cual es muy conveniente para algunos.

Antes solía molestarme mucho cuando veía a la gente siguiendo los tristes programas de la televisión, pero ya entendí y me di cuenta de que yo estaba a salvo. Si quieres tú también estar a salvo, es simple, cómprate y lee un buen libro.

Aquí les dejo un fragmento del genial programa "Laura en América"

Etiquetado en Cosas de este mundo

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Guflo 12/04/2009 04:24


Gracias por publicar mi viñeta. Solo les pediría que citen la fuente. www.guflo.blogspot.com
Gracias
Guflo